Coronavirus en Argentina y la clase política

Nuestro país ha transitado ya 7 meses con políticas de cuarentena. A esta altura, algunos arriesgan hacer un análisis de los números de muertos, infectados, pruebas diagnósticas, aumento de desempleo, PyMEs cerradas, reducción del PBI, movilidad de la población y demás índices. Pero todavía no es momento de cerrar este capítulo, hacer el balance de números y compararnos con otros países. Lejos está nuestro país de ver terminada su historia con el COVID-19.

Hay 1.000.000 de infectados y no sabemos cuántos más habrá. Tomemos este número con cautela, ya que con la escasa cantidad de pruebas diagnósticas realizadas en el país (y la tasa de positividad más alta del mundo), se estima que los infectados son muchos más.


Hay 30.000 muertos, pero los números no cuentan el resto de la historia. En estos últimos 7 meses, observamos la vocación de nuestros políticos en cada una de las medidas tomadas: la ignorancia, el autoritarismo y la arrogancia.


Ignorantes al querer infundir un miedo desproporcionado en la población. Ignorantes al establecer una falsa dicotomía entre economía y salud. Ignorantes al sostener que el Estado te cuida, viendo el fracaso de nuestro país en materia de salud. Ignorantes al imponer la cuarentena por tiempo indefinido como única solución. Ignorantes al comparar otros países con el nuestro en base a datos falsos.


Autoritarios al determinar sobre materia penal con un DNU. Autoritarios al ejercer políticas de salud desde el gobierno federal subyugando la autonomía de las provincias. Autoritarios al suspender la libre circulación en el territorio nacional. Autoritarios al dejar en suspenso el normal funcionamiento del poder judicial y las garantías que otorga. Autoritarios al decidir quién puede y quién no puede trabajar.


Arrogantes al echar la culpa a la gente “irresponsable” por políticas de salud mal diseñadas, especialmente al tratar una epidemia, materia inherentemente relacionada con el resultado de la acción humana. Arrogantes por creer que la salud se cuida con la imposición de decretos y fuerzas de seguridad controlando rutas y calles. Arrogantes al creer que las restricciones de circulación podían detener mejor un virus que la inversión en hospitales y pruebas diagnósticas. Arrogantes al imaginar que en solo meses se podía compensar la desidia en inversión en salud pública de hace décadas. Arrogantes al pensar que al pueblo, que debe llevar comida a sus hogares, le da igual si son 1, 2, 3 o 7 meses de cuarentena.


Fatalmente arrogantes, al pensar que las decisiones de una autoridad central son mejores para nosotros que las decisiones libres de cada uno de los argentinos.


Al terminarse esta epidemia, veremos los datos para analizar el resultado de tanta ignorancia, autoritarismo y arrogancia. Al momento de escribir estas líneas solo resta especular hacia dónde nos llevarán las decisiones de nuestros políticos, quienes nunca se hicieron ni se harán responsables de sus actos.

 

Roitman, Héctor. Médico MN 48.177 .-

López, María Rosa. Médica MN 84.091 .-

Chanta, Gabriel. Médico MN 114.069 .-

Merino, Luciano David. Médico MN 167.572 .-

Gutiérrez, Tomás. Odontólogo MN 40.411 .-

Galasso, Rubén Adrián. Lic. en informática .-

Este escrito es promovido por los profesionales que integran la comisión Salud del Partido Libertario.

Si coincidís con el, no lo dudes, se parte de este grupo que quiere cambiar la Argentina. SUMATE!

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